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Miedo y asco en Bogotá

Memorias de Raoul Duke, 10 años después de la muerte de su alter ego.

Por Nicolás Gómez

Me bajé del avión a las 10 de la noche de un miércoles de marzo en la ciudad de Bogotá, los 3 días siguientes iba a asistir el festival Estéreo Picnic junto con un célebre ilustrador. Salí de la terminal y me recibió un frio inaudito, el cual me caló hasta los huesos. Intenté tomar un taxi diciéndole que iba para Chía, el único lugar donde pude conseguir una habitación, la ciudad estaba llena por el festival.

De 10 taxis que paré, 9 me dijeron estas exactas palabras: “para allá no voy” con una que otra ligera variación “es que ya tengo que entregar turno”, “es que voy para el otro lado de la ciudad” y otro par que no entendí, debido a la cara de pánico y negación de los taxistas, acompañada de una aceleración digna del arranque de una carrera de fórmula 1.

Luego de atravesar media ciudad a toda velocidad, saltando por los aires con cada hueco en el camino, por fin llegué a mi destino y vi que el taxista me estaba cobrando un valor distinto al del taxímetro, le pregunté por qué y me dijo “que la prima, que el recargo nocturno…  Sinceramente no le entendí, un endemoniado grito salió del radio proclamando “Radio 1” a todo pulmón. Me asusté, le pagué y me baje lo más rápido posible.

Exhausto, me dirigí al “bar” del hotel cuando me encontré con un gomelo local que estaba listo para lo que fuera a suceder en los 3 días de música, drogas, sudor y encuentro social que estaban tras el horizonte. Pedí un margarita con hielo, pero el hispter no lo permitiría “Ushhhh, ¿qué te pasa? ¿Vas a tomar eso?” luego le dijo al bartender “tenemos que educar a este tipo, sírvale un whiskey Glenlivet 18 años”.

Así bien podría empezar una crónica del gran periodista norteamericano Hunter Stockton Thompson si hoy en día visitara Bogotá para cubrir un evento de la envergadura cultural y social del Festival Estéreo Picnic, como lo hizo con el Derby de Kentucky en su artículo de 1970, The Kentucky Derby is decadent and depraved. Claro está, si Thompson no se hubiera volado los sesos el 20 de febrero del año 2005 a la edad de 67 años en su residencia en Aspen, Colorado.

En este relato contemporáneo necesariamente tendríamos que cambiar algunas cosas por el contexto nacional. Al Derby de Kentucky por el mencionado festival; a Ralph Steadman (ilustrador británico y gran colaborador de Thompson) por Vladdo; a la revista Playboy por la revista Vice; a las noticias de los bombardeos en Camboya y las manifestaciones en la universidad de Kent State por el fallo de la Corte Constitucional en contra de la adopción homo parental y la masacre de los 4 niños en Caquetá; además de otros cuantos detalles de menor importancia.

Luego de estos cambios, la estructura y la crítica social que realiza Thompson podrían bien aplicarse a ambos casos. Algunas personas con capacidad económica y estatus se juntan en sociedad para un evento que a la larga no es tan importante para algunos como lo es el hecho de ser visto ahí. En donde algunos también pensaran que sin drogas y alcohol, el evento sería algo sumamente aburrido. En donde el autor, el cual intenta retratar a esta sociedad como algo desagradable y obsceno, termina siendo la viva imagen de lo que estaba buscando retratar en primer lugar.

Este reflejo de nuestra sociedad contemporánea se llama Raoul Duke, y es una parodia y exageración del mismo Thompson, creado por el autor en su novela autobiográfica Fear and Loathing in Las Vegas, su obra más reconocida y máximo exponente del periodismo Gonzo, una variante de la crónica en donde el autor es parte integral de los hechos relatados.

Aunque Duke haya sobrevivido, luego de un intenso viaje alucinógeno por el sueño americano junto con el doctor Gonzo (caricaturización de un amigo abogado del autor de verdadero nombre Oscar Zeta Acosta), atravesando el desierto interminable alrededor de la ciudad del pecado; éste le debe todo a un hombre de carne y hueso.

Un hombre como Hunter S. Thompson tiene en los 70’s, la importancia que  Kerouac, Burroughs y Ginsberg tuvieron en la llamada generación “Beat” a finales de los 50’s y que dio paso a los grandes movimientos sociales de la década de 1960; aun así, Thompson encarna todo lo que no pretende el movimiento Hippie. Borracho, drogadicto y fanático de las armas, éste es un nihilista y pesimista empedernido. En donde los hippies ven la capacidad de que la humanidad evolucione, el autor ve a la sociedad a los ojos, queda completamente repugnado y sabe que seremos nuestro propio fin.

Los grandes experimentos de este poeta maldito fueron el periodismo Gonzo, Fear and Loathing in Las Vegas, y Aspen. El primero inició cuando el autor se integró a la infame pandilla de motociclistas Hell’s Angels y escribió sus experiencias dentro de ésta; eventualmente el autor se convertiría en asiduo contribuyente de la revista Rolling Stone y a través de este medio publicaría sus más famosas obras en forma periódica.

Con Fear and Loathing, Thompson se daría cuenta de que el periodismo no valía para nada sin una dosis de exageración y se decidiría por escribir cada vez más ficción. Adicionalmente, se vio desilusionado por el hecho de que su persona se haya convertido en algo demasiado visible y como esto podría opacar la historia que quería contar. Esta fama también sería causante de que Thompson se alejara poco a poco del foco público y prácticamente se volviera un ermitaño en su finca en Colorado, lugar donde se quitó la vida, desencantado de lo que este mundo le podía ofrecer y temeroso del día en que no pudiera terminar su vida por elección propia.

En Colorado es en donde radica el legado un poco más oculto del autor, un legado profético y visionario. En su gran tradición de asustar a la burguesía, Thompson lanzaría una campaña en 1970 para contender por el puesto de alguacil del condado de Pitkin en Aspen. Dentro de sus discursos, avocó por la legalización de la marihuana, la implementación de un sistema de transporte alternativo, el desarme de la policía, y por mantener los prístinos parajes de su hogar fuera de las manos de desarrolladores inmobiliarios.

45 años después, la marihuana es legal en Colorado, Aspen es líder mundial en transporte gratuito y limpio, la policía es amistosa y el ambiente sigue puro.

Durante la gran ceremonia funeraria de Hunter Stockton Thompson, presidida por Johnny Depp, a la cual asistirían, entre otros, Jack Nicholson y el senador John Kerry, y en donde las cenizas de este gran hombre serían lanzadas por los cielos desde un cañón; el novelista y periodista Hari Kunzru escribe estas palabras: “La verdadera voz de Thompson se revela como aquella del moralista americano… aquel que frecuentemente se muestra feo para exponer la fealdad que ve alrededor suyo”. Mientras tanto, Raoul Duke sufre en un alimentador de Transmilenio, no entendiendo por qué cuando Bogotá tiene al sexto mejor alcalde del mundo, ya le han robado el celular y 4 personas están manoseándolo en contra de su voluntad.

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